Martandra / Vínculo

¿Cuándo dejaste de liderar para tener que estar pendiente de todo?

Tu empresa crece. También los proyectos, los departamentos, los proveedores y las decisiones.

Y, sin darte cuenta, una parte cada vez mayor de tu tiempo se va en comprobar que las cosas que ya deberían estar funcionando, funcionen. Preguntas cómo va un proyecto, persigues respuestas, coordinas a proveedores que deberían hablar entre ellos y terminas resolviendo fricciones que nunca deberían haber llegado hasta tu mesa.

Ese trabajo existe. La pregunta es si deberías seguir haciéndolo tú.

Martandra entra en tu empresa cuando un proyecto necesita algo más que otro proveedor. Primero entendemos qué está pasando. Después definimos qué necesita realmente el proyecto y construimos el equipo adecuado, con especialistas propios o colaboradores, para trabajar bajo una misma dirección.

No te entregamos una lista de contactos para que los coordines.

Nos hacemos responsables de que todas las piezas trabajen juntas.

Personas Proyectos Relaciones

El diagnóstico

Quizá te suene alguna de estas frases

No necesito otro proveedor. Necesito a alguien de quien no tenga que estar pendiente.
Cuando todo acaba pasando por mí, dejo de hacer mi trabajo para hacer el de los demás.
Si tengo que llamarte para saber cómo va el proyecto, ya me estás dando más trabajo.
Tenemos buenos profesionales. El problema es conseguir que todos remen hacia el mismo sitio.
Marketing va por un lado, RR. HH. por otro, y Dirección acaba haciendo de árbitro.
Quiero volver a dedicar mi tiempo a hacer crecer la empresa, no a apagar fuegos.

Si reconoces alguna, probablemente no te falten personas capaces.

Te falta que alguien se haga cargo del conjunto.

La vieja manera

El problema no es tener varios proveedores. Es que alguien tiene que unirlos.

Durante años, muchas empresas han resuelto cada necesidad incorporando un especialista: una agencia para comunicación, una consultora para cultura, una productora para audiovisuales, una empresa para eventos, un especialista para formación.

Cada uno puede hacer perfectamente su trabajo. El problema aparece en cómo relacionan, interactúan y dirigen o dejan ser dirigidos.

Uno conoce el briefing. Otro conoce el presupuesto. Otro conoce cómo funciona la organización. Otro aparece únicamente cuando toca ejecutar. Y casi nadie tiene el contexto suficiente para preguntarse si lo que se está haciendo tiene sentido para el proyecto.

Entonces ocurre lo habitual: la coordinación vuelve al cliente.

Y acabas pagando a varias empresas para terminar haciendo tú el trabajo que ninguna de ellas asume.

La nueva oportunidad

Hay otra forma de trabajar.

No empezamos preguntando “¿qué servicio necesitas?”, sino intentando entender “¿qué estás intentando conseguir y por qué no está ocurriendo todavía?”.

Parece una diferencia pequeña. No lo es.

Porque el encargo que llega a una mesa no siempre coincide con el problema real. Una empresa puede querer celebrar un evento y realmente necesitar trabajar en su cultura de empresa. Puede pedir contenidos y tener, en realidad, un problema de comunicación interna. Puede pensar que necesita otra agencia cuando el verdadero cuello de botella es que sus proveedores trabajan sin una dirección común.


Por eso Martandra no parte de un catálogo cerrado.

Parte del contexto.

Después definimos qué hace falta, quién tiene que participar y cómo debe trabajar cada uno de los agentes involucrados para que el proyecto avance.

El territorio

Los proyectos no se atascan solo por procesos. También se atascan por relaciones.

Puedes tener buenos profesionales, buenos proveedores y un presupuesto suficiente. Y aun así, el proyecto puede no avanzar.

A veces porque un departamento no tiene el contexto del otro. A veces porque cada uno protege su parcela. A veces porque nadie se atreve a tomar una decisión sin escalarla. Y otras, simplemente, porque un proveedor cumple su parte sin entender ni importar cómo afecta al resto.

Hay gente trabajando junta sin estar realmente trabajando como equipo.

En Martandra creemos que ahí se juega buena parte del resultado. Por eso no nos limitamos a coordinar tareas: construimos relaciones de trabajo que permitan compartir contexto, hablar claro, asumir responsabilidades y avanzar sin que todo tenga que volver constantemente a Dirección.

Un proveedor deja de ser “el de fuera”. Un colaborador entiende por qué hace lo que hace. Los departamentos dejan de verse solo desde su propia necesidad y las decisiones empiezan a tomarse con una visión más completa.

No buscamos caer bien.

Buscamos algo bastante más útil: crear el nivel de confianza necesario para que un proyecto, complejo o no, pueda avanzar y conseguir los objetivos marcados.

Porque cuando las relaciones funcionan, la coordinación mejora, las decisiones fluyen y los proyectos progresen.

Y cuando eso ocurre, tú puedes volver a dedicar tu tiempo a liderar.

La diferencia

No somos una agencia 360.

Porque eso seguiría hablando de servicios.

Tampoco somos una central de proveedores, porque entonces seguirías comprando coordinación.

Martandra trabaja como un equipo construido alrededor del problema. Para algunos proyectos harán falta perfiles de comunicación. Para otros, estrategia, cultura, marca, producción, formación o eventos. Y muchas veces harán falta varios a la vez.

La diferencia no está en tener muchos especialistas.

Está en que todos trabajen dentro de una misma lógica, con vistas a un mismo objetivo y alguien responda por el resultado global.

Encargos reales

¿Qué tipo de proyectos suelen llegar hasta nosotros?

  1. Proyectos de comunicación interna que implican a varias áreas y nadie está liderando de verdad.

  2. Procesos de cultura de empresa que no se resuelven con una campaña bonita ni con una jornada puntual.

  3. Proyectos de marca que necesitan conectar estrategia, comunicación y ejecución.

  4. Proyectos de producción que necesitan convertir una idea en algo concreto, coordinando equipos, proveedores, recursos y plazos sin perder por el camino la intención original.

  5. Procesos de consultoría para organizaciones que necesitan ordenar una situación compleja, alinear a quienes toman decisiones y definir con claridad qué hacer antes de empezar a ejecutar.

  6. También eventos donde hay demasiadas piezas como para que Dirección o Marketing terminen coordinando espacio, contenidos, proveedores, producción, participantes y tiempos.

  7. Y, sobre todo, proyectos que empiezan siendo una cosa y, cuando se entiende el contexto, resultan necesitar otra bastante distinta.

Antes de empezar

Antes de proponerte nada, queremos entender tu empresa.

Los primeros días puede que no veas grandes entregables.

Es deliberado.

Queremos entender qué has intentado ya, dónde se atasca, quién participa, qué decisiones dependen de quién, qué proveedores existen, qué restricciones hay y qué parte del problema parece evidente frente a la que puede estar escondida detrás.

Preferimos tardar algo más en comprenderlo que ejecutar muy rápido algo que no servía.


Si necesitas que alguien empiece a producir la semana que viene sobre un briefing totalmente cerrado, seguramente encontrarás opciones más rápidas y baratas.

No pasa nada.

Ese no es nuestro sitio.

Lo que dejas de hacer

Después ocurre algo importante: dejamos de pedirte decisiones que podemos tomar nosotros.

Una de las razones por las que los proyectos se atascan es bastante absurda: el cliente contrata ayuda y termina recibiendo más preguntas.

¿Qué hacemos aquí? ¿Qué proveedor prefieres? ¿Puedes hablar con este? ¿Puedes validar aquello? ¿Nos presentas al otro?

Para cuando termina el día, el proyecto que debía quitarte trabajo ha creado una nueva capa de gestión.

Nosotros intentamos hacer justo lo contrario. Las decisiones que no necesitan tu criterio las tomamos. Las que sí lo necesitan te llegan con contexto, recomendación y alternativas descartadas.

No desaparecemos.

Pero tampoco necesitamos que estés persiguiéndonos.

01 Cultura de empresa · 22 jornadas

Esto ya ha ocurrido.

Una empresa líder en control de plagas y servicios de higiene ambiental quería organizar encuentros para una plantilla de más 600 personas repartidas por siete delegaciones de España. La petición inicial parecía relativamente sencilla: comidas acompañadas de actividades.

El proyecto terminó yendo mucho más lejos.

Martandra asumió la coordinación integral de 22 jornadas distribuidas por toda España: espacios, alojamientos, desplazamientos, aparcamientos, restauración, audiovisuales, materiales, contenidos y participantes. Durante el proyecto actuó como único punto de coordinación entre el cliente, hoteles, proveedores y asistentes.

Pero lo importante no fue organizar 22 eventos.

Fue entender que aquellas jornadas podían servir para mucho más.

En lugar de limitarse al entretenimiento, se utilizaron para trabajar comunicación, compañerismo, dificultades entre departamentos y cultura de empresa. Después se analizaron las aportaciones de los participantes y se incorporaron a un informe utilizado para diseñar las siguientes fases.

En menos de un año, unas jornadas concebidas originalmente como comida y desconexión empezaron a ser consideradas por Recursos Humanos y Dirección como un punto de partida para trabajar cultura, colaboración y calidad de servicio.

El giro

El encargo era organizar unas jornadas.

El trabajo terminó siendo entender e identificar problemas, proponer soluciones e implantar cultura de empresa.

02 Evento corporativo anual

Otro proyecto empezó con un evento.

Una empresa líder en ciberseguridad y PCI necesitaba organizar su encuentro corporativo anual en España. Había espacio, ponentes, patrocinadores, stands, proveedores, audiovisuales, cartelería, presentador, accesos, tiempos y catering.

Demasiadas piezas como para pensar solo en “organizar un evento”.

Martandra terminó asumiendo la coordinación del conjunto. Incluso cuando determinados servicios dependían obligatoriamente de proveedores exclusivos del espacio, se negoció en defensa del cliente en lugar de limitarse a aquello que Martandra podía facturar directamente.

El criterio era sencillo:

Que el evento fuera un éxito, aunque la solución no fuera la que más convenía vender.

Eso también forma parte de cómo entendemos una relación de confianza.

03 Informativo interno

Y algunas veces el proyecto consiste en hacer comprensible lo complejo.

Para una empresa líder en prestación de servicios esenciales, limpieza, mantenimiento y atención social, el trabajo partía de un informativo interno mensual. Pero producir un vídeo era solo una parte.

Había que convertir información corporativa en un relato que los empleados quisieran consumir, mantener una línea editorial coherente y coordinar contenidos, guiones, presentadora, localizaciones, producción y edición.

La aportación estuvo precisamente en unir estrategia de contenido y ejecución, no en limitarse a producir una pieza audiovisual.

Quién está detrás

¿Por qué Martandra?

Porque durante treinta años el fundador de Martandra ha trabajado montando, coordinando y dirigiendo equipos para proyectos de otras empresas.

Y una situación se repetía una y otra vez: le contrataban para resolver una parte y terminaba entrando mucho más dentro del problema. No porque el cliente hubiera pedido más servicios, sino porque para hacer bien su trabajo necesitaba entender todo lo demás.

Durante esos años comprobó también algo importante: los mejores resultados aparecían cuando cliente, equipo y colaboradores dejaban de funcionar como partes separadas y empezaban a trabajar con contexto compartido, confianza y un objetivo común.

Ese modo de trabajar encajaba mal en estructuras construidas alrededor de especialidades.

Una agencia vende su disciplina. Un proveedor responde de su entrega.

Dos personas de espaldas revisando juntas un plano sobre papel en un estudio

Martandra nace para poder trabajar de otra manera: comprender antes de ejecutar, construir el equipo alrededor del proyecto y crear las relaciones necesarias para que ese equipo funcione de verdad.

No se trata sólo de juntar especialistas.

Se trata de conseguir que quieran, puedan y sepan trabajar juntos.

Antes de hablar

La confianza no se escribe en una web. Se demuestra trabajando.

Por eso hay algunas cosas que conviene que sepas antes de hablar con nosotros.

“Ya sé exactamente lo que necesito. ¿Podéis ejecutarlo y ya está?”

Probablemente no somos la mejor opción. Si el trabajo está perfectamente definido y solo necesitas ejecución, nuestra parte de análisis y coordinación puede encarecer innecesariamente el proyecto.

Preferimos decírtelo.

“¿Y si necesito algo muy específico?”

Si necesitas exclusivamente una disciplina y ya sabes cuál es, probablemente deberías contratar directamente a ese especialista.

Martandra tiene más sentido cuando el problema cruza varias áreas, hay demasiadas piezas o todavía no está del todo claro cuál es la solución.

“¿Entonces vosotros subcontratáis proveedores?”

Construimos equipos a medida cuando el proyecto lo requiere.

Pero no somos un intermediario que añade un margen por presentar proveedores.

El valor está en seleccionar qué perfiles hacen falta, integrarlos dentro del proyecto, darles contexto, coordinar su trabajo y responder por el conjunto.

“¿Puedo seguir trabajando con mis proveedores actuales?”

Sí.

No necesitamos sustituir a nadie por defecto. Podemos trabajar con tus equipos y proveedores actuales.

Lo que sí puede ocurrir es que, si creemos que alguna pieza está perjudicando el proyecto, te lo digamos.

“¿La fase inicial de análisis se paga?”

Sí. Es trabajo.

La acotamos, compartimos contigo lo aprendido y decidimos juntos si tiene sentido continuar.

“¿Qué pasa si el proyecto cambia?”

Probablemente cambiará. Los proyectos reales suelen hacerlo.

Lo importante es que ni el alcance ni el presupuesto cambien por sorpresa. Si aparece algo nuevo, se habla antes.

Y algunas veces el mejor trabajo consiste precisamente en quitar cosas.

Honestidad

Hay algo que no te vamos a prometer.

Que todo será perfecto.

Habrá proveedores que fallen, decisiones que cambien, presupuestos que se descuadren, personas que respondan tarde e imprevistos.

Eso forma parte de cualquier proyecto complejo.

Lo que sí podemos hacer es evitar que cada uno de esos problemas termine nuevamente encima de tu mesa.

Porque si nos contratas para ayudarte y acabas teniendo que perseguirnos, coordinarnos o recordarnos lo que toca hacer…

entonces simplemente te hemos dado otro problema.

El siguiente paso

Media hora. Y te decimos si tiene sentido seguir hablando.

No necesitas preparar un briefing perfecto.

De hecho, puedes venir con algo bastante más útil: un proyecto que no termina de arrancar, un equipo que no se coordina, una necesidad que todavía no sabes cómo convertir en proyecto o algo que llevas semanas persiguiendo sin conseguir que avance.

Se lo cuentas a Martandra durante media hora.

Y de esa conversación puede salir una de tres cosas:

  1. 01

    Vemos que podemos ayudarte y te explicamos cómo lo abordaríamos.

  2. 02

    Vemos que necesitas algo distinto y te indicamos qué tipo de especialista buscar.

  3. 03

    Descubrimos que realmente no necesitas a nadie.

Dos de esas tres opciones no nos generan negocio.

Las tres deberían servirte.